Causas Del Estrés Oxidativo

Los radicales libres son moléculas de oxígeno inestables, con uno o más electrones (partículas de carga negativa) no pareados, que deben encontrar otro electrón en otra molécula, para que ésta esté completa. Para hacer eso, el radical libre busca al azar las células que tiene alrededor de él, dañando inevitablemente el tejido celular. Esta mutación de las células del cuerpo se le llama estrés oxidativo, que en el caso de nuestra piel, es una de las causas más importantes del envejecimiento (dicen que aproximadamente el 90%), la inflamación de los tejidos, las alteraciones del ADN y las alergias.

Para que os hagáis una idea de lo que os estoy comentando, ¿tenéis presente lo que ocurre con frutas como la manzana? Todos hemos troceado una manzana, y al entrar en contacto con el oxígeno vemos que al cabo de unos minutos de estar en la intemperie empieza a oscurecer, volviéndose de un tono amarronado y estropeándose con posterioridad. Eso es parecido a lo que ocurre con nuestro cuerpo.

Pero… ¿hay alguna manera de evitar estos ataques?

Para contrarrestar el estrés oxidativo, el cuerpo produce los antioxidantes, que son compuestos químicos que fabricamos con el fin de eliminar los radicales libres. Éstos son moléculas estables, con electrones de sobra, que tienen la capacidad de emparejarse con los electrones de los radicales libres. Sin embargo, a veces los sistemas naturales de defensa disminuyen con la edad, con los alimentos que ingerimos o con nuestro estilo de vida.

Para ayudar a nuestro organismo, estos son algunos de los diferentes tipos de antioxidantes que podemos añadir a nuestra dieta:

– Vitamina E: aceites vegetales, nueces, aguacates, semillas,…
– Vitamina C: naranjas, fresa, kiwi, mango, brócoli, espinacas, pimientos (sobre todo los rojos),…
– Zinc: mariscos, carne magra, leche, frutos secos…
– Licopeno: tomates, pomelo, sandía,…
– Flavonoides: té, té verde, vino tinto, cítricos, col, coliflor,…
– Antocianinas: berenjena, uvas, bayas,… Estas últimas son tan importantes, que bien merece una reseña en solitario en nuestro blog.
– Lignanos: semillas de sésamo, verdura, cereales integrales, salvado,…
– Beta caroteno: calabaza, mango, albaricoques, zanahorias, espinacas, perejil,…

Aparte de los antioxidantes que podamos llegar a ingerir a través de nuestra alimentación diaria, existen también los tópicos, presentes en sérums, cremas y aceites esenciales que estimulan la producción de colágeno, reducen el daño celular y el fotoenvejecimiento, disimulan las manchas cutáneas y protegen contra la contaminación.

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